domingo, 29 de mayo de 2011

En viejos papeles encontré lo que para mi es una joyita nostalgiosa de la que no tenia memoria

DISCURSO DE DESPEDIDA DEL PABELLON DE RESIDENTES,INTERNOS Y BECARIOS DEL HOSPITAL DE CLINICAS -BUENOS AIRES-1971

No sin profundo pesar ,es que hoy,11 de agosto de 1971,vengo a poner a vuestra disposicion-miembros de este honorable pabellon,que lleva sobre si,años de tradicion y lujuria- mi renuncia como presidente de tan noble institucion.
Para no abundar en superfluos detalles que realmente no interesan a quien no los haya vivido,solo diré que hace unos dias, una bella tarde de primaveral temperatura,se trocó en un frio atardecer de invierno,cuando una bien timbrada voz me dijo,casi en un susurro "Mira...vos sabés...falta lugar...vos ya estuviste mas de un año....esto ya es suficiente para aprender..."y algunas cosas mas.En resumen,y en dos palabras ¡¡me rajaron de aca!! yo me quedé meditando sobre aquella frase del padre de la medicina-Hipocrates-." La vida es breve,el arte es largo,la ocasión fugaz,la experiencia,peligrosa,la elección,difícil.
Y hete aqui que,un alma noble (lease Claudio Bellido),enterada del problema decide cobijarme en los limites de su territorio del onceavo piso de este edificio,nada menos que en la cátedra de José "EL PEPE"Burucúa.¡Si señores!Es alli donde parto,dejando atrás,muchos momentos preñados de calidez humana compartidos con este magifico grupo humano.
Realmente,no puedo yo decir que haya hecho algo relevante por este pabellon,lugar que, sin ser el hogar propio lo reemplaza en otras cosas que aquel nos suele brindar.
Si bien no quiero justificarme,debo recordarles que solo estuve en funciones 40 dias-aunque conviví aqui un año y medio- y perdonenme la clara y criolla expresión ya que durante este periodo"estuve con el culo a la bulla"hasta que obtuve la prorroga de mi beca.
Tenia algunas ideas-y no lo digo demagogicamente ahora que "me van"-y que quizás solo hubiera quedado en eso ,solo ideas.Creo que puede ser de algun valor ennumerarlas para mi sucesor:
1) Clases de idiomas, en horarios convenientes para los integrantes del pabellon(el dr Hernan Vera,era el encargado de la busqueda de material didactico).2) Tratar de solucionar el tema del lavado de las ropas .3) Mejoramiento de mobiliario,cortinajes,etc.
4)Cursos de diferentes tópicos,culturales,sociales,cientificos,organizados por y para el pabellón,invitando a diferentes personalidades.
5)Entablar relaciones con pabellones similares,de otros hospitales,de otras ciudades o buscando intercambios de grupos,para el alojamiento en épocas de vacaciones.
¡En Fin! como dijo Séneca milnovecientoscuarenta años atrás,mientras cumplia sus deberes conyugales
"QUE TARDIO RESULTA COMENZAR A VIVIR,PRECISAMENTE CUANDO ES NECESARIO ACABAR"
Por último siguiendo con Séneca de su libro "Sobre la brevedad de la vida"(cedido gentilmente por un ilustrado miembro de este pabellón de galenos ,para facilitarme la redacción de este discurso)extraigo esta otra frase:"Divido la vida en tres etapas;La que fué;La que es;La que será De ellas ,la que vivimos es breve,la que viviremos,dudosa,la que hemos vivido,segura;esta es precisamente,aquella sobre la cual perdió su jurisdicción la fortuna,la que no puede ser sometida al arbitrio de nadie"
Quiero agradecerles a todos el privilegio que me otorgaron con la presidencia de este glorioso pabellon por donde pasaron grandes maestros de la medicina ,cuyos nombres aun estan grabados en las puertas de viejos muebles,tambien hago extensivo mi agradecimiento al querido Mafone,quien hace las veces de mayordomo de este recinto y que siempre tiene una palabra de aliento y de consuelo para aquellos que son nuevos o que sufren las dentelladas del desarraigo de sus lugares de origen.
Espero, que -desde el ostracismo de las alturas,donde voy- el recuerdo vívido y latente de todos ustedes,sea el bálsamo,que suavice el dolor de la llaga de la nostalgia y atempere la enfermedad
del destierro

sábado, 21 de mayo de 2011

Poema de Bartolomeo Vanzetti-del último discurso en la corte en su defensa y en la de Nicola Sacco,y que a ninguno les sirvió

He hablado tanto de mí mismo
que casi olvido mencionar a Sacco.
Sacco es también un obrero,
desde su niñez un experto obrero,
amante del trabajo,
con buen empleo y una buena paga,
una cuenta de banco, una esposa buena y amable,
dos lindos hijos y un hogar pequeño y limpio
a la orilla del bosque, cerca de un arroyo.

Sacco es un corazón, una fe, un carácter, un hombre;
un hombre amante de la naturaleza, de la humanidad;
un hombre que lo dio todo, que sacrificó todo
a la causa de la libertad y su amor al hombre:
dinero, descanso, ambición terrena,
su propia esposa, sus hijos, él mismo
y su propia vida.

Sacco no ha soñado nunca robar, asesinar.
Ni él ni yo nos hemos llevado jamás a la boca
un pedazo de pan, desde nuestra niñez al día de hoy,
que no hayamos ganado con el sudor
de nuestra frente. Nunca.

Oh, sí, como alguien lo ha dicho
yo puedo ser más ingenioso que él;
mejor conversador, pero muchas, muchas veces
al escuchar su voz cordial resonando con fe sublime,
al considerar su sacrificio supremo, al recordar su heroísmo
me sentí pequeño ante su grandeza
y me encontré a mí mismo luchando por contener
las lágrimas de mis ojos,
y calmar mi corazón
impidiendo a mi garganta sollozar frente a él:
este hombre llamado ladrón y asesino y sentenciado a muerte.

Pero el nombre de Sacco vivirá
en el corazón de la gente y en su gratitud
cuando los huesos de Katzmann
y los vuestros hayan sido dispersados por el tiempo;
cuando vuestro nombre,
vuestras leyes e instituciones
y vuestro falso dios
sean apenas un borroso recuerdo
de un pasado maldito en que el hombre
era lobo del hombre.

[...]

Si no hubiera sido por esto
yo podría haber gastado mi vida
hablando en las esquinas a gente burlona.
Podría haber muerto inadvertido, ignorando, un fracaso.
Ahora no somos un fracaso.
Ésta es nuestra carrera y nuestro triunfo. Nunca
en toda nuestra vida pudimos esperar hacer tal trabajo
por la tolerancia, por la justicia, por la comprensión
del hombre por el hombre
como ahora lo hacemos por accidente.

Nuestras palabras, nuestras vidas,
nuestros dolores...¡nada!
La toma de nuestras vidas
—vidas de un buen zapatero y un pobre
vendedor ambulante de pescado—
¡todo! Ese último momento nos pertenece:
esa agonía es nuestro triunfo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Casualidad o causalidad

Al ingresar al blog para insertar el el fragmento del dialogo Sabato-Borges. veo que en la entrada anterior había puesto un pensamiento de Cioran que al igual que Sabato son dos personas que enfocaron sus vidas desde una misma óptica oscura y pesimista.¿Tendrá razón Carl Gustav Jung? . Leemos a DOINA GHEORGHIU:
"Por cierto, ¿por qué no se ríen Cioran y Sábato? Intentemos imaginar las dos caras sonrientes, incluso algo picaronas, como si nos prepararan a escuchar cosas divertidas, agradables... no nos sale, ¿verdad?, porque, como solían decir, ¿cómo puedes escribir que estás “en las cimas de la desesperación” o denunciar las injusticias sociales y, aún así, sonreír feliz, recibir premios, brindar en cócteles y poner cara de gala delante de las cámaras de televisión como si nada? Quizás en pocos artistas se note tanta coherencia entre su propia vida – la personal y la de cara al público – y los principios por los que abogan en su escritura como en Cioran y Sábato, escritores tan diferentes y, sin embargo, tan parecidos, un pensador que
no quiso ser filósofo y un poeta que se empeñó en ser un gran novelista, ambos conscientes de que “hay que despertar al hombre en su viaje hacia el patíbulo”.
Ambos ven en la vida un mero camino hacia la muerte, que, “de todos modos, es muy triste”; no obstante, creen que vivir sin el sentimiento de la muerte significa vivir inconscientemente, sin prestar atención alguna a su eterna e inquietante presencia. Para Cioran, la muerte es intrínseca a la vida misma, no hay línea de demarcación entre los dos momentos trascendentales del ser humano. ”Es curioso, pero hay gente que no siente la obsesión de la muerte, su permanente merodeo. Yo siempre la he vivido, sobre todo en los momentos de felicidad. Más aún – diría – en esos precisos momentos. Es algo que no nos impide vivir, pero que da un tono distinto a la vida. Sábato vincula el tango con lo “esencialmente argentino” porque lo cree fruto de esa metafísica de la historia nacional: “pocos países en el
mundo debe de haber en que el sentimiento de nostalgia sea tan reiterado: en los primeros españoles, porque añoraban su patria lejana; luego en los indios, porque añoraban su libertad perdida y su propio sentido de la existencia; más tarde en los gauchos desplazados por la civilización gringa, exiliados en su propia tierra, rememorando melancólicamente la edad de oro de su salvaje independencia; en los viejos patriarcas criollos, porque sentían que aquel hermoso tiempo de la generosidad y de la cortesía se convertía en el materialista y mezquino territorio del arribismo y de la mentira”3. Y a esa base híbrida de sucesos y sensaciones se suma
un último hecho significativo: los inmigrantes, porque extrañaban su viejo terruño europeo, sus costumbres milenarias, sus navidades de nieve junto al fuego, las viejas leyendas de sus lares. Para Sábato, el tango encarna la nostalgia, la tristeza, la frustración, el descontento y el rencor y, aunque tal vez pueda parecer paradójico, lo considera un hecho positivo, porque, a través de su expresión artística (sus letras y su danza), se constituye no solamente en expresión de lo argentino, en esa búsqueda incesante de identidades que cumple cada país, sino también en un vehículo de la liberación de esa nostalgia y esa tristeza. De esta manera, Sábato adscribe a la popular definición de su máximo creador, Enrique Santos Discépolo: “el tango es un pensamiento triste que se baila”, es la quintaesencia del sentimiento trágico de la vida a la manera de Unamuno que lleva dentro el argentino, ese ser desarraigado cuya patria no es ni Argentina, ni lo que dejó atrás. La razón principal de esta tristeza argentina es para Sábato vivir en el desierto, como comenta en el mismo artículo: “Ya desde los mismos orígenes, cuando los amargados segundones de España llegaron a probar fortuna en este territorio vacío, en este paisaje abstracto y desolado, seguramente empezó a surgir esa tendencia hacia la reserva y el silencio que luego fue carácter peculiar del gaucho, como lo es siempre de todo hombre del desierto”. Para Sábato, no es casual que las grandes religiones monoteístas del Occidente nacieran en el desierto, en solitarios hombres enfrentados con esa metáfora de la Nada o de lo Absoluto que es “la llanura sin atributos”. a lo mejor, la tristeza es vivir en el presente, cuyo significado se nos escapa, ya que, mientras que -como decía Flaubert- el futuro nos tortura y el pasado nos encadena, el presente se nos escapa completamente, dejándonos “colgados” entre el ayer y el mañana. El hombre argentino se siente prisionero de una tristeza vital, insuperable y asumida, que mejor sabe expresar a través de esta “coreografía de la melancolía” que es el tango. Igual por la misma razón estaba Cioran tan enamorado del tango...”Soy un gran aficionado al tango- le confiesa Cioran a Benjamin Ivry”-es una auténtica debilidad (...). es mi debilidad por la América latina. Antaño era más profundo y más dinámico. Mi única, mi última pasión era el tango argentino.”Cioran también se declara prisionero de la dualidad que vive- dos idiomas, dos países- a la manera del poeta libanés Al-Maharri, que se proclamaba prisionero de dos cárceles: “mi casa y la poesía”. Palabras que nos llevan a otras pronunciadas por Cioran y que, de alguna manera, parafrasean a Pessoa:. Motivo de tristeza para el filósofo rumano-francés, “obligado” a renunciar a escribir en su propio idioma y a adoptar uno ajeno, en realidad, otra de tantas rupturas en su existencia... Al parecer, ni Cioran, ni tampoco Sábato le hicieron caso a Flaubert, que advertía de que hay que tener cuidado con la tristeza, porque es un vicio. ¿Viciosos los dos, tan reservados, incluso reacios al disfrute de la vida e, implícitamente, a la (son)risa?"

SABATO- 1911-2011

Extracto del dialogo con Borges -1975

..."Sabato
Yo creo seriamente en los horóscopos, cuando están hechos como es debido. Xul Solar hizo los horóscopos de mis dos hijos y durante muchísimos años me resistí a conocerlos. Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.

Borges
Cómo, ¿usted le tiene miedo a la muerte?

Sabato
La palabra exacta sería tristeza. Me parece muy triste morir.

Borges
Yo pienso que así como a uno no puede entristecerlo no haber visto la guerra de Troya, no ver más este mundo tampoco puede entristecerlo, ¿no? En Inglaterra hay una superstición popular que dice que no sabremos que hemos muerto, hasta que comprobemos que el espejo no nos refleja. Yo no veo el espejo. (La cara de Sabato adquiere una vaga tristeza. En el fondo, el sol del mediodía cruza una franja de polvo).

Sabato
Cuando murió Xul, Lita, la mujer, insistió más de una vez para que viéramos esos estudios sobre mis chicos. Yo no quise verlos nunca, pero Matilde sí. ¿Sabe que se han ido cumpliendo?

Borges (Con asombro)
¿Y cómo son? ¿Qué presagiaban?

Sabato (Con una voz íntima, casi para adentro)
Un misterioso entrecruzamiento de fortuna y desdicha. Eso, Borges, eso."