En su momento (década de 1960), era considerada moderniza, con aquellas
caras acolchadas de madera lustrada, esa luces de tubos fluorescentes muy
blanca e indirecta, detrás del respaldar. Allí dormían mis padres y en ella no
fueron concebidos ninguno de sus hijos, porque llegó después del nacimiento de
Bambina, la menor de mis hermanas, y en donde no murieron ninguno de ellos, por
causales diferente.
Pero tenía reservado un gran destino.
Fue un obsequio de mi madre, muy bien recibido, en aquellos principios de estrecheces
económicas.
Uno a uno, y en tres domicilios distintos, donde nos mudamos en el lapso de
los tres primeros años de matrimonio, fueron gestados (de no mediar
alguna mentirilla conyugal) 4 maschios y 2 femminas.
Ya van hacer 40 años, y allí sigue firme, recibiendo diariamente a
nuestros veteranos y achacosos cuerpos.
Es un poderoso imán para hijos y nietos, las siestas de los
domingos .Y cada vez que alguno llega de algún viaje largo, o con algún cuadro
febril, buscan instintivamente ese cocoon protector.
¿Que tendrá esa vieja cama matrimonial, que después de más de
50 años sigue siendo uno de los ejes reparadores de este hogar?
martes, 21 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
JAZMIN
Entre los años 1979 y 1982 -imposible poder dar mas precisiones-Pilar(Amelia) salió
a hacer algún olvidado recado domestico.
Nunca imaginó la trascendencia de ese sencillo hecho.
En algún lugar, de alguna buena vecina, hubo de hacerse con
un gajito vegetal.
Amorosamente lo plantó, cuidó y “prendió”, así dio inicio a esta simple historia sin fin.
A principios de
febrero de 1984, Pilar tuvo un sueño premonitorio, nos dijo, ante nuestro
absoluto escepticismo abonado por los cuatro antecedentes anteriores "
pronto va a nacer una florcita rubia de
ojos claros".
Y así fue, que unos pocos días después, antes de partir, nos dejó ese
otro regalo, en aquellas épocas
sin ecografías, donde había que saber esperar para saber lo que te
deparaba el destino.
Y vino otra pequeña Pilar
(María), tan inteligente, bondadosa y sensible como la que se fue. Con el
transcurrir de los años fue mostrando un rasgo diferencial bien notable con su antecesora,
su terquedad, a toda prueba, aparentemente derivada de un gen vasco, proveniente del abuelo materno, del que la
anterior carecía.
Mientras tanto, aquel gajito vegetal fue, creciendo y creciendo, se hizo un
árbol, que todos los años, a fines de octubre y hasta llegar al 2 de noviembre,
cual un tributo imperecedero a la
memoria de aquella primigenia Pili, se llena de esas blancas y
perfumadas flores, envidia de todo el barrio.
La familia se fue expandiendo, en el tiempo y en el
espacio y hoy, 17 de agosto de 2012,enfrascado en alguna reparadora lectura, me entero,
teléfono y ecografia mediante, que a miles de kilómetros se esta gestando otra Jazmín,
que llegará a su plenitud, en pocos meses.
La trae Pili "la
florcita rubia, de ojos claros”, pero en este caso, a diferencia con aquel
ignoto gajito, si sabe el origen, es de un
jardinero afincado en Londres, llamado Juan Pablo,quien para mas datos nació un 4 de agosto ¡oh causalidad! ¡El mismo dia que Pilar Amelia!
Carl Jung, aquel de
las sincronicidades y las coincidencias,
nos regaló esta frase, que viene al cuento:
"El pequeño
mundo de la niñez con su entorno familiar es un modelo en miniatura del mundo. Cuanto
más intensamente le forma el carácter la familia, el niño se adaptará mejor al
mundo real."
Entre tanto, de aquel viejo arbolito, salieron múltiples gajitos,
pedidos por vecinos, amigos y familiares
que hoy estarán en otras casas y en otras
familias.
Ojalá sean sus
destinos sean similares al de aquellas Pilares y estos jazmines.
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